Adoptada por el Parlamento Europeo en octubre de 1988.
1. El peatón tiene derecho a vivir en un entorno sano y a disfrutar libremente de los espacios públicos en condiciones que garanticen adecuadamente su bienestar físico y psicológico.
2. El peatón tiene derecho a vivir en lugares (urbanos o rurales) pensados para las necesidades de las personas y no para las de los vehículos, y a disponer de dotaciones a distancias que pueda recorrer andando o en bicicleta.
3. Los niños, las personas mayores y los discapacitados tienen derecho a que las poblaciones sean lugares que faciliten el contacto social y no lugares que agraven su propia situación de debilidad.
4. Las personas con discapacidades tienen derecho a medidas específicas que mejoren su movilidad autónoma, como reformas en los espacios públicos, los sistemas de transporte y el transporte público (líneas guía, señales de advertencia, señales acústicas, autobuses y vagones de tren o tranvía accesibles).
5. El peatón tiene derecho a que ciertas zonas urbanas sean para su uso exclusivo, lo más extensas posible, y que no sean simples recintos peatonales sino que estén en relación con la organización general de la ciudad, y también el derecho a que conecten itinerarios cortos, lógicos y seguros.
6. El peatón tiene el derecho a reclamar, en particular:
a. que se tengan en cuenta los límites en cuanto a emisiones de sustancias y ruido que se consideran científicamente tolerables.
b. el uso en todos los medios de transporte público de vehículos que no sean una fuente de contaminación aérea o acústica.
c. la creación de pulmones verdes que incluyan la plantación de árboles en áreas urbanas.
d. que se fijen límites de velocidad y que se modifique la disposición de carreteras y cruces como forma de garantizar la seguridad de la circulación a pie o en bicicleta.
e. la retirada de anuncios que animen al uso peligroso e inadecuado de los vehículos de motor.
f. un sistema de señalización de tráfico eficaz cuyo diseño tenga en cuenta las necesidades de las personas ciegas y las sordas.
g. la adopción de medidas específicas que aseguren que tanto el tráfico rodado como el peatonal tengan facilidad de acceso y libertad de movimientos así como la posibilidad de pararse en las aceras y las calzadas respectivamente.
h. ajustes en la distribución y el diseño de los vehículos de motor para dotarles de unas líneas más suaves en las partes que más sobresalen, y hacer más eficientes los sistemas de señalización.
i. la introducción de un sistema de responsabilidad ante el riesgo, de modo que la persona que crea el peligro carga con las consecuencias económicas derivadas (como en Francia desde 1985).
j. un programa de formación para conductores diseñado para animar a una conducción apropiada que respete a los peatones y a los usuarios lentos de las carreteras.
7. El peatón tiene derecho a movilidad total y sin impedimentos, que puede conseguirse mediante el uso integrado de medios de transporte. En particular tiene el derecho a exigir:
a. un servicio de transporte público ecológicamente sensato, extenso y bien equipado que deberá cubrir las necesidades de todos los ciudadanos, los sanos y los discapacitados.
b. la provisión de facilidades para bicicletas en todas las áreas urbanas.
c. zonas de aparcamiento situadas de tal forma que no afecten a la movilidad de los peatones ni a la capacidad de disfrutar de áreas de arquitectura notable.
8. Cada estado miembro debe garantizar la difusión de información extensa sobre los derechos de los peatones y sobre medios de transporte alternativos y no contaminantes, a través de los canales más idóneos y de los primeros niveles de enseñanza.




#1 by Arabarra on 25 de octubre de 2009
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Tras el último caso de atropello, en el que estaba implicado un tranvía de Vitoria-Gasteiz, se había puesto el grito en el cielo por la seguridad que pudieran tener o no.
Cada una de las unidades está equipada con un equipo de videovigilancia, compuesto por once cámaras – seis exteriores y cinco en el interior – que controlan y registran cualquier incidencia que pueda ocurrir tanto en el interior del tranvía como en su entorno.
Asimismo, las unidades incorporan un sistema de señalización sonora, que avisa de su paso a los peatones y a los coches. Este dispositivo cuenta con dos niveles de intensidad: uno para situaciones comunes y otro, más intenso para avisar de posibles emergencias en la circulación.
De igual forma, cada tranvía dispone de luces estroboscópicas en su zona frontal, para advertir de una potencial situación de riesgo. Además, todas las unidades cuentan con faros de xenón, fácilmente visibles por peatones y conductores, y con un dispositivo antiatrapamiento, que impide la introducción de ningún elemento debajo del tranvía. Este sistema parece que no está dando los resultados esperados pues son varios los atropellados que han acabado debajo.
Los sistemas de seguridad interiores se complementan con otras medidas externas, como la circulación de las unidades por doble vía durante todo su recorrido, y la instalación de bolardos e hitos luminosos en las zonas con mayor afluencia de peatones.